OBLATAS DE SANTA MARTA
EL IDEAL


Mons. Felipe Torres Hurtado había vislumbrado una congregación en la que las religiosas quisieran mucho, mucho a Jesús, nuestro Salvador, y a las almas, que le costaron su Sangre; que continuaran, en su corta medida, la acción que realizó con sublime perfección la Santísima Virgen María en sus años de soledad, en favor de la Iglesia naciente.

Que vivieran bajo su mirada; que no emprendieran nada sin ella; que la imitaran y crecieran al amparo de su amor.

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Religiosas que, bajo el amparo maternal de María, pudieran ser como el comodín en la baraja, que hace de rey, de reina, de as, etc...

Una congregación en que las religiosas pudieran ser desde catedráticas, hasta fregonas, pero siempre al servicio de los sacerdotes del Señor.

Religiosas que pudieran emular en celo a las diaconisas de la Iglesia primitiva, en una vida religiosa sencilla, sin complicaciones, en una atmósfera de ALEGRÍA.

Que recrearan, en sus casas, el AMBIENTE que le agradaba encontrar a Jesús, nuestro Señor, en la casa de Betania: AMISTAD, CONFIANZA, SERVICIALIDAD, FE PROFUNDA, ETC.

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Continuando la misión de Santa Marta que, iluminada por el Espíritu Santo, reconoció a Jesucristo como a su Dios, atendió al Señor y a sus apóstoles y, con celo ardiente por el Reino de Dios, colaboró con ellos evangelizando y encendiendo a las almas en el amor de Jesucristo.

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Santa Marta sabía que el Sacerdote es otro Cristo en la tierra que continúa la obra del Señor: evangelizando, bautizando, perdonando los pecados, consagrando y distribuyendo el Pan Eucarístico, santificando por los sacramentos la vida del hombre, acompañándolo y bendiciéndolo en su viaje a la eternidad y ayudándolo en el Purgatorio.

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Entonces, el Jesús que fue servido y amado en Betania seguía en el mundo y la misión de Santa Marta continuaba; y al extenderse el sacerdocio extendíase la posibilidad, para Santa Marta, de auxiliar a través de los tiempos y de todas las distancias a Cristo viviente en todas partes.

A la luz del ejemplo de Santa Marta, nuestra madre y modelo, y fieles a la misión que la Iglesia nos ha confiado, LAS OBLATAS DE SANTA MARTA DEDICAMOS NUESTRA VIDA A SERVIR A JESÚS EN SUS SACERDOTES.

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+ Los ayudamos espiritualmente con la oración y el sacrificio para que sean santos.

+ Colaboramos con ellos en sus ministerios apostólicos.

+ Y nos ocupamos de algunos aspectos materiales para que ellos puedan entender, con mayor facilidad, sus trabajos sacerdotales.

"UNA SOLA COSA ES NECESARIA"



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